Habermas nos hablaba de una democracia deliberativa que contempla la idea de una sociedad donde los ciudadanos tengan la función de amarrar e impulsar los intereses sociales privados frente a un aparato estatal especializado en el empleo administrativo del poder político para alcanzar un bienestar colectivo; y por otro lado, Zygmunt Bauman nos describía una sociedad liquida contemporánea carente de unidad, influenciable e individualista, al igual que Hanna Arendt pensaba en una sociedad de masas individualista que luchaba por sus intereses individuales con el propósito de colectar bienes monetarios para bienestar propio.
Como podemos ver las dos visiones que se tienen sobre la sociedad actual, se contraponen; por eso resulta interesante analizar bajo estos conceptos teóricos, la película “V de Venganza” como el espejo de una sociedad actual que está excluida de participar; pero que al mismo tiempo se rehúsa a creer en las mentiras que informa su gobierno y que mediante la unión de todos logra derrocar el poder existente.
El análisis de ésta película me permitirá deducir hasta que punto es factible pensar una democracia deliberativa en una sociedad como la actual, en donde hay quienes se resisten a creer en todo lo que les dicen, los medios, los políticos y los grandes dogmas, y también de aquellos que son fácilmente influenciables y se limitan sólo a cumplir ordenes sin hacer un ejercicio crítico de su entorno o contexto político-social.
El miedo es el arma bajo la cual los gobiernos autoritarios pueden manipular a la ciudadanía, es más terrible cuando es difuso, disperso, poco claro; cuando flota libre; sin vínculos; sin anclas; sin lugar ni causas nítidos; cuando la amenaza más temida está más cerca de lo que pensamos o hace parte de aquel a quien no pensábamos que era nuestro enemigo-el gobierno-; como ocurre en la película cuando el detective se resistía a creer que el gobierno era el precursor de las masacres, los silenciamientos silenciosos, censuras, matanzas a mas de 80.000 personas y experimentos biológicos no autorizados.
El gobierno actuaba como el miedo al que nadie podía ver, al que no se puede combatir, que está más allá del alcance de cualquier autoridad o poder existente, los ciudadanos son ignorantes con respecto a las acciones que hacía el gobierno a sus espaldas. Vemos que el toque de queda, que regía en la noche era una forma de control, de encerrar a las personas para que no se atrevieran a salir y ver lo que hacían las autoridades. La oscuridad era la cómplice de las acciones gubernamentales que se hacían al margen de la ley.
El poder estatal prometía el cese de terrorismo, la posibilidad de cambio para la gran Inglaterra y sus habitantes, la añoranza de un país mejor libre de terroristas, de homosexuales, de lesbianas, de enfermos terminales, en la diferencia radicaba la degeneración humana y por eso bajo el lema de Inglaterra se impone se pretendía generar un proyecto de unidad nacional que potencializara las fuerzas de control para la supuesta protección de sus habitantes. Sin duda alguna, Arendt se resistiría a ésta clase de sociedad, ya que ella retomando la idea de iguales, de la antigua Grecia, presuponía un estado en donde pudiese haber consenso entre los ciudadanos y sus representantes políticos y no habría cabida para diferencias tan tajantes.
Sin embargo, lo que se iba a convertir en una ruta de escape acabaría convirtiéndose, en un largo rodeo. (Zygmunt, Bauman. Miedo Líquido, pág. 11) pues los ciudadanos que mostraban rasgos de rebelión o diferencia con respecto a lo decretado por el gobierno inmediatamente era censurado, podemos ver que en la película los medios eran censurados, los homosexuales eran llevados a campos de experimentación biológicas, los hombres eran perseguidos y fusilados. Un estado en el que la voz del ciudadano no era de importancia; sino de peligro para el poder existente.
“V” represento una amenaza para el gobierno cuando uso los medios de comunicación para expresar su punto de vista con respecto a lo que sucedía con la sociedad:
“la verdad es que hay algo mal en este país, crueldad, injusticia, intolerancia y opresión… no hay libertad de objetar; no pueden hablar por los sistemas de vigilancia. El sentido común les fue robado… seguridad, enfermedades, corrupción supuestas soluciones a sus miedos.
Adam Suttler, les prometió paz y orden; les prometió eliminar terror y evitar el miedo y lo que les pidió a cambio fue su consentimiento callado y obediente”
En este breve discurso se hace una clara denuncia a un gobierno autoritario, que no permite que sus ciudadanos (que de cierta forma son cómplices del silencio) expongan sus puntos de vista, bajo esta perspectiva, es imposible pensar una democracia deliberativa, el protagonista incitaba a la ciudadanía a la unión a alzarse contra las injusticias y romper con el silencio y la indiferencia existentes.
Para “V” la violencia se usaba para administrar justicia, y las mentiras se decían para decir verdades; en unas palabras el fin justifica los medios, cuestión con la que no esta de acuerdo Arendt ya que considera la violencia como un acto prepolitico y propone soluciones a través del dialogo; pero ¿que hacer cuando el gobierno no está dispuesto a escuchar a sus ciudadanos?, ¿cuando no es posible llagar a acuerdos sabiendo que el estado es autoritario y manipulador?
Evey, la protagonista, era el prototipo de ciudadano victima de un miedo derivativo, poseía un sentimiento de inseguridad, de salir a la calle, de no tener un lugar donde ir, de perder su empleo, de hacer lo que pensaba, de enfrentarse a las autoridades, de morir como sus padres; era un miedo que la tenia presa, que no la dejaba ver más allá. Ella era un blanco fácil del gobierno, ya que los miedos permiten múltiples formas de control – mientras más miedo haya, más control va a ver-.
Bauman nos hablaba de tres tipos de miedo, que se hacen evidentes en la política; los miedos que amenazan el cuerpo y las propiedades de la persona (el temor de hacer parte de una minoría no aceptado por el régimen y ser asesinado o fusilado); la amenaza a la duración y la fiabilidad del orden social que depende de la seguridad del miedo de la vida( tema infundado por el gobierno en contra de los terroristas o quienes pensaran diferente, ya que podían ser rebeldes del orden establecido- la jerarquía, el orden se ponían en cuestión) o la supervivencia (tratar de sobrevivir bajo el régimen de vigilancia y control) y la exclusión social (miedo a ser asesinado por pertenecer a un grupo de rebelión, ser homosexual o ser parte de los diferentes presupone muerte inmediata).
Podemos ver la omnipresencia del miedo en una sociedad sitiada, en donde la gente no podía salir a las calles a determinada hora, los medios de comunicación informaban de acuerdo a los intereses del gobierno, los hogares de cualquier persona eran invadidos por militares sin ningún tipo de restricción, en donde los diálogos son controlados por sistemas complejos de vigilancia y control.
Bauman define la sociedad moderna liquida como un artefacto que nos hace llevadero vivir con el miedo, podemos verlo, por ejemplo cuando el gobierno trata de silenciar el miedo existente por la presencia de un terrorista, en aras de un orden social se muestran como los controladores de ese peligro potencial, sabiendo que no había sido eficazmente prevenido.
Los ciudadanos entonces se acostumbran a ver en los medios los asesinatos, las desapariciones, los supuestos accidentes, no ven más allá, y caen en la dinámica de la indiferencia, el individualismo y lo habitual.
En una sociedad donde reina el miedo y la exclusión es imposible pensar en una democracia deliberativa en la cual, los miembros de las comunidades se constituyen como un medio en el que asumen recíprocamente dependencia, en calidad de ciudadanos que tienen una voluntad y consciencia de respeto mutuo, asociación de libres e iguales (Habermas, Jürgen (2004) La inclusión del otro. Estudios de teoría política), Bauman nos muestra un escenario en el que la sociedad tiene miedo, terror de hacer uso de la palabra no se puede deliberar, ya que el poder de los más fuertes es el que se impone.
Arendt y Bauman comparten su perspectiva sobre una sociedad de masas, en donde el individualismo se hace presente, en el que la lucha de los individualismos radica en la obtención de riqueza, sociedad capitalista, utilitarista, en donde el individualismo es el reinante. En la sociedad moderna liquida de consumidores, cada miembro individual es instruido, formado y preparado para la búsqueda de felicidad individual por medios individuales a través de esfuerzos individuales. (Zygmunt, Bauman. Miedo Líquido, pág. 68) Ahora bien, en una sociedad así tampoco es posible constituir un poder horizontal, de iguales, ya que el fin de todo modelo capitalista es luchar por un interés propio para ser el mejor y no se piensa en un bienestar colectivo.
Los medios de comunicación no actúan como guardianes de la democracia, sino como constructores de una realidad basada en lo que dice el gobierno, es una forma de persuadir a los ciudadanos sobre lo que el gobierno quiere que piensen, les dicen cómo pensar y controlan lo que se ve en tv. Cuando los medios mostraron la muerte del terrorista, se apoyan en imágenes modeladas para evidenciar la autoridad del gobierno frente al enemigo.
Las condiciones de ésta sociedad individualista y solitaria, no permite que haya consenso, una unidad, que de existir permitiría librarse de esos miedos, vemos en la película que la sociedad comienza a ser una amenaza latente contra el gobierno, cuando se une en torno a un símbolo “V”, la solidaridad hace fuerte los vínculos sociales, surge como fuerza integradora de la sociedad permitiendo que haya comunicación y consenso; hay entonces una base social autónoma, independiente que ha alejado el miedo anteponiéndose al poder del régimen.
El peligro esta presente para todos los ciudadanos, no importa si por el acto cometido, puede ser justo o injusto solo se consideró a Gordon como un humorista que uso los medios para ir en contra del gobierno. El actor sabía que la muerte era un destino inevitable y antes que sucediera tenía que sacar al aire lo que sucedía con el primer ministro y sus abusos de poder.
La fama de terrorista a V le fue conferido por el gobierno, aprovechando las actitudes de los malhechores, que es actuar bajo las sombras, atacar cuando menos lo espera y hacer daño a los inocentes o bienes de carácter publico (edificios, medios de comunicación) construyen consensos sociales entorno a una figura, se difama al individuo, quien se concibe como enemigo público.
También podemos hablar de una especie de inmortalidad individual, “V” era el prototipo de superhéroe, que en este caso quería salvar a la humanidad de la alienación, del temor infundado por el régimen autoritario. Podemos ver la inmortalidad personalizada en un superhombre, capaz de hacer lo que otros no, que deja señal en donde va (una rosa roja), lleva a cabo obras memorables como la del control del canal de televisión estatal, el acecinamiento del lideres del partido conservador, es aquel que va más allá de los controles y poderes existentes. La idea no era solo dejar luchar contra el régimen; sino también dejar como referente un símbolo de inmortalidad, de huella, en una sociedad que necesitaba algo en que creer.
La muerte de “V” se puede traducir como una ofrenda a una causa, no fue un individuo alejado de los intereses del colectivo, quería dejar memoria de sus acciones para demostrarle a la ciudadanía que era posible ir en contra del poder autoritario del gobierno, que si era posible actuar colectivamente y sobre todo, que es el gobierno el que le debe temer al pueblo y no el pueblo a su gobierno.
Puede decirse que es imposible pensar en una democracia de inclusión y participación, en donde como podíamos ver, el estado vigilaba y controlaba a la ciudadanía, bajo consensos de unidad nacional para obtener una nación imaginada, la idea era homogeneizar la forma de pensar bajo una lucha nacional “la lucha contra el terrorismo” para luego, obligarlos a entregar sus vidas al servicio de la inmortalidad de la nación y de la seguridad nacional, cuyo propósito en un principio era la seguridad y búsqueda de armas, que más tarde se convirtió en dominación, control y expansión territorial.
En la modernidad liquida que describe Bauman no podemos hablar de normas universales a través de la cuales se pueda juzgar a un individuo, es relativo al sistema en que se encuentre. En la sociedad visualizada en la película quienes tienen el poder de lo justo e injusto no son quienes hacen gala de una mayor fuerza. La minoría se atiene a lo decretado por la mayoría-en la que se concentra el mayor poder político-social-.
Podemos ver a un estado que en ves de escuchar a sus ciudadanos, prefieren disparar a matar, los enemigos eran considerado marginales del orden establecido, en vez de estar en la lista de asuntos prioritarios encabezaban la lista negra, enemigos que eran vigilados y posteriormente silenciados.
En esta sociedad la supresión de juicios morales y su eliminación permitió que la autoridad estatal se sintiera libre y sin cargo de usar sus instrumentos de control y orden-para silenciar- controlar a todo enemigo potencial. El fin de acabar con el terrorismo no se justificaba con la manipulación de los medios, el asesinato de personas inocentes y la intromisión en la privacidad de las personas. Se estaban violando derechos universales (derecho a la vida, libre expresión y a la individualidad), con la justificación de defender unos valores eran más importantes para la consolidación de una unidad nacional.
La democracia deliberativa presupone un lugar donde la solidaridad entre los ciudadanos y la libre participación son posibles, cosa que es utópico pensar en una modernidad liquida, en donde la humanidad tiene la percepción de inseguridad, en donde cualquiera puede ser el enemigo, en donde la confianza hacia el otro no existe, es una comunidad en donde se da una lucha constante del hombre contra el hombre. Pero podemos ver que cuando las personas pierden el temor a la muerte, es cuando ese estado autoritario pierde control y legitimidad.
Ahora bien, tratando de contestar la pregunta que plantee al principio, puedo decir que es utópico pensar la existencia de una democracia deliberativa en una sociedad como la actual, ya que individualidad se antepone a la solidaridad y el miedo sigue siendo la materia prima de los sistemas políticos y los medios de comunicación. No niego la posibilidad que pueda existir una democracia deliberativa, solo que para ello tendríamos que unirnos y vencer nuestros temores en torno a nuestros sistemas de gobierno y sus representantes.
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